Página declarada de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por Resolución Nº 374/07 del 15/11/2007
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CANTORAL

“CONSERVAMOS EL MISMO TIPO DE ARREGLO Y ARMONÍA, PUEDEN CAMBIAR LAS CANCIONES PERO NO LA TEMÁTICA” 

Todo canto como el tiempo tiene una hondura en la que necesitamos detenernos para que su fuerza creadora nos atrape, nos emocione o simplemente nos alumbre con su claridad. Si alguien dibujara nuestro cancionero con fundamento, el nombre de Cantoral quedará entre los grupos vocales que han sabido cantarle a los valores de nuestra identidad, preservando el pasado reciente, uniéndolo a este presente que vive en cada uno de sus canciones, donde late con la misma fuerza y vibra con  la misma voz. Con 37 años de trayectoria, con más de 20 discos editados, siguen en el camino folclórico dejando un importante legado musical para las nuevas formaciones vocales.

Hoy Cantoral cuenta entre sus integrantes a Darío Nicolás, Francisco “Pancho” Montiel, Raúl Cortamira, Raúl Cabrera y Federico Scocco. Con él compartí unos mates en bajo el entoldado de la enredadera del patio de mi casa, en una mañana veraniega plena de luz, donde el canto de los pájaros enmarcaban sus palabras.

-¿Como lo trata la vida a “Cantoral en el camino” de la música?

- Ja, ja.  Así nos dibujó nuestro amigo Caloi en  la portada de nuestro último disco, es un honor para nosotros que semejante artista nos haya ofrecido su trabajo, quedando muy agradecidos por su gentileza y su nombre viene del título de la canción de nuestro querido Rafael Amor “En el camino” que está grabado en el mismo, uno de los tantos que cantamos. Nos pareció que es lo que nosotros hacemos después de tantos años, selectivos en el repertorio de las canciones , ellas nos tienen que llegar profundamente a todos y en ese sentido congeniamos bastante bien.  Por supuesto al conformar un grupo tenemos un gusto estético musical y poético bastante similar.  Generalmente los que traemos las canciones sabemos cuales son las que van a gustar, no descartamos demasiado.

-La elección de ustedes siempre fue hacer el canto con fundamento.

-En todos los discos esa temática la hemos tocado porque las cosas nunca anduvieron bien del todo en la vida del pueblo, así que no los hemos dejado de lado cuando vemos que al ser humano le suceden tantas injusticias, ya sean debido a la  falta de educación, de salud, de desempleo, de la pérdida de valores, o a la corrupción, cada una de estas cosas tratamos de denunciarlo en nuestros discos de alguna manera o bien la temática gira sobre estos temas, siempre está presente.

- El grupo vocal ha nacido en pleno florecimiento de la música folclórica.  ¿Cómo han transitado todos estos años, que han tenido que cambiar para adaptarse a los nuevos tiempos?

-Nosotros nacimos como grupo en el ’72 en una provincia muy polemizada en aquella época. Córdoba era el “caidero” de mucha gente del interior del país  que concurría a las universidades. Flotaba en el aire una cosa muy fuerte política y musicalmente  hablando, allí se mezclaban todas las tonadas tucumanos, santiagueños, mendocinos, sanjuaninos, catamarqueños se mezclaban con el cordobés.  Es la época donde nace el  cancionero que se diferencia un poco de la temática tradicional, con autores maravillosos como Manuel Castilla, Cuchi Leguizamón, Petrocelli indiscutibles, y atemporales y después viene un nuevo cancionero con Mathus, Tejada, Mercedes como voz cantante, donde se suma Hamlet Lima Quintana y nosotros los jóvenes de esa época, los que queríamos de alguna manera otra cosa nos sumamos.  Así nacen grupos como el nuestro que además de hacer música folclórica por la cual tenemos un sumo respeto incorporamos las canciones y ello nos ha traido grandes satisfacciones.

-¿Que sentiste al encontrarte con ese primer disco larga duración entre las manos?

-¡Uy! Éramos muy jóvenes y fue maravilloso. Todo fue muy rápido, no tuvimos que hacer demasiada antesala.  Estábamos en  San Francisco, Córdoba, el grupo empezó a funcionar muy bien, tuvimos mucho apoyo.  Cesar Isella iba muy seguido por allí, nos escuchó y fue el primero que nos dio una mano muy grande.  Nos trajo directamente de la provincia a trabajar a Buenos Aires, más concretamente al Teatro Coliseo con  Armando Tejada Gómez y Nicomedes Santa Cruz.  Ese mismo año nos presentamos en Cosquín, nos ve Santos Lipesker y ahí nomás fuimos a grabar. Como  no pudimos volver a Córdoba por motivos laborales, simplemente nos quedamos acá.

-¿Viviendo de la música?

-Nosotros vivimos más de 25 años directamente de la música, era una época distinta, hoy no son muchos los que “trabajan”, son contaditos con la mano. El resto, muchísimos grupos salen por todos lados pero no tienen el trabajo que teníamos nosotros en aquel tiempo.  Hoy en día deben mostrarse ante la prensa, ir a los festivales costeándose los gastos para ser conocidos.  Charlando con los chicos recordábamos que antes era muy difícil sacar un disco, cosa que hoy cualquiera graba de manera independiente, hay miles de estudios de grabación.  También la difusión era otra, cuando se editaba era muy probable que te conocieran enseguida porque no eran muchos los medios. Recordemos que en Buenos Aires había cuatro estudios de televisión desde donde te veía el país. Era una época donde se escuchaba folklore a la mañana, mediodía, tarde y noche, había programas ómnibus semanales que llevaban cantores en vivo. Ahora salvo que tengas un aparato de difusión muy fuerte atrás tuyo, mucho dinero o alguien importante para que tu prensa sea fuerte.  Son muchos los medios, vamos a hacer cualquier presentación y distribuimos 200 discos, hay FM por todos lados, así que se necesita mucho material de difusión para poder subsistir como grupo.  Nosotros seguimos en la misma línea, no hemos cambiado nuestro estilo, aunque sabemos que hoy es otro el formato.

-¿Son otros los arreglos?

-No, son los mismos, conservamos el mismo tipo de arreglo, armonía, pueden cambiar las canciones, no la temática.  Ahora hay grupos vocales que tienen  5 o 6 músicos atrás, en algunos casos está bien, en otros no tanto. Me parece demasiados sonidos que no tiene nada que ver, con la cosa más pura del folclore vocal. De cualquier manera nosotros consideramos que los grupos vocales deben mantener un equilibrio porque digamos la verdad, uno que está dentro de un grupo, que conoce el movimiento de los vocales, hay algunos que no trasmiten demasiado por un  exceso de arreglos, de técnica, eso lleva a que poca gente los entienda, no conmueven demasiado.  Hay que lograrlo sin dejar de lado la buena armonización, un equilibrio válido para que el público entienda y vibre con uno también, y eso no son tantos grupos vocales que lo logran.

-¿Antes si los había?

-Sí te puedo nombrar grupos que tenían esas condiciones  como Los trovadores, Los nocheros de Anta, tenían una fuerza, una personalidad terrible, con excelentes arreglos que los entendía la gente, Los andariegos también aunque siempre fueron un poquito más difícil, ellos fueron grupos muy claros, referentes indiscutibles.

-¿Cómo sobrellevaron los años del proceso?

-Nosotros tuvimos suerte, hicimos algunas temporadas, sale el primer disco “Cantoral” y al poco tiempo lo prohíben, después vuelve no sé porque misterio y al poco tiempo allá por el ’77 pusimos un local en la ciudad de Carlos Paz que se llamó La peña de Carlos Paz y tuvo una vigencia de 14 años.  Todos los años  nos instalábamos en diciembre y nos quedábamos hasta semana santa.  Fue una época maravillosa, por allí pasaron el 90 % de los artistas folclóricos, nosotros los programábamos antes de que actúen en los festivales, yo diría casi todos. Fue un lugar muy lindo que nos ayudó a mantenernos como grupo artística y económicamente. Cuando terminaba veníamos a Buenos Aires a grabar y trabajar.

-¿Que los hizo dejarla?

-Fue una cosa muy curiosa.  Cuando nosotros empezamos, ese verano había 3 espectáculos

Darío Vittori,  algún otro espectáculo teatral y nosotros, de alguna manera tenías el apoyo del pueblo, de la Municipalidad, porque se necesitaba una cosa turística bien hecha.  Pero la ciudad empezó a crecer enormemente y junto con ella el espectáculo.  En los últimos años iba cualquier obra encabezada por desconocidos mediáticos, entonces la cabecera de espectáculos se empezó a distorsionar.  Para mí perdió mucha seriedad entonces era mucha la competencia de la noche y nosotros ya estábamos un poco cansados, pensamos que se había cumplido un ciclo. Ahí vino la separación de Carlos Bergesio que hasta ese momento nos había acompañado junto a Pancho Montiel, Robi Rojo, Eduardo Guerrero y yo.  Por el grupo pasaron el Bongo Farias Gómez unos años, Horacio Aragona de Zupay, Chiquito Catramboni de los Trovadores, en total hicimos 5 o 6 cambios siempre resguardando el mismo estilo, el que se incorporaba a Cantoral sabía como era el tema… no había cambios de estilo.

-¿En la primera formación eran todos cordobeses?

-Bergesio, Pancho y yo éramos de San Francisco Eduardo Guerrero de Las Varillas, y Robi de la ciudad de Córdoba, aunque en su origen era chaqueño.

Tiempo de vocales

-Se han insertado en el movimiento de Tiempo de vocales como grupo fundador.

-Hace rato que todos queríamos que esto funcione en Buenos Aires.  Empezamos junto a Stella Crisci, Gurí de Quinteto Tiempo, Quito Figueroa de Los trovadores, Cubino de La propaladora, Heredia de Vocal argentino a reunirnos y trabajar sobre el proyecto que desde hace ya 8 años está funcionando. Una vez por año se realiza en Buenos Aires convocando a

grupos del interior, cuyo número es importante.  Es una movida bastante interesante que se realiza durante varios días con la asistencia de público numerosa, aunque tal vez falte un poco de difusión, lo más importante es que se hace todo a pulmón, porque lamentablemente no encontramos a nadie que se interese en la parte gubernamental. Aquí en Buenos Aires había 20 grupos reconocidos sumados a todos los del interior.  La modalidad es que la noche donde por ejemplo nos toca a nosotros debemos compartirla con 1 o 2 grupos del interior, de esa manera hay unos 70 grupos en cada movida. Es sorprendente la cantidad de gente que vive en las provincias que gusta del folclore en general.

-¿Vos notás muchas diferencias  en los arreglos o armado entre aquellos grupos vocales del comienzo y los de estos días?

-Yo creo que los grupos vocales de hace unas décadas tenían una personalidad, eso los hacía distintos uno de otro, había un sonido y arreglos diferentes, un equilibrio entre lo técnico y lo popular.  Eso los hacía poder insertarse en un festival folclórico y tener casi el mismo éxito que tenía un grupo tradicional. Yo escuché a Los trovadores, Los Huanca Huá, Los cinco del norte, Las voces blancas en un festival y atrás venían por ejemplo Los de Salta, y el público los aplaudía a todos por igual, gustaban…tenían algo que gustaba, un repertorio muy bueno, quizás la difusión que lo hacía conocido pero había esa magia que hoy está faltando, me da la sensación que les cuesta trascender de la  cosa del ámbito vocal, si se presentaran en un festival no se si tendrían como aquellos años la convocatoria.

-¿Consiguen fácilmente escenarios?

-Nosotros no tenemos problemas para presentarnos en cualquier lado siempre que tengan la cantidad necesaria de micrófonos para cantar y  para los instrumentos.  Si no está ese requerimiento técnico no podemos hacerlo. Pero hoy en día la mayoría de las peñas de Capital Federal los tienen, motivo por el cual nos hemos podido presentar en casi todas ellas.

-Este año se reencontraran con el público coscoíno.

 -Si, ya firmamos para actuar en el escenario de Cosquín, nuestro regreso a él después de tantos años, además siempre hacemos algún festival en el sur de la provincias como Jesús María. El Cosquín de ahora difiere mucho de las lunas que acostumbrábamos tener, el de antes se parecía más a un teatro, con un respeto muy grande hacia el artista. Ahora si no hacés subir al público arriba de una silla y revolear un pulóver es como si no funcionara, me da esa sensación. Se usa que las “estrellas” derrochen energía con muchas vibraciones, es otra manera de hacer Cosquín para aquellos que lo hemos visto de otra manera en otro tiempo. A mí me llamó la atención la programación del año pasado hubo una convergencia de artistas muy importantes como hace mucho no estaban Marziali, Rafael Amor, Juan Falú, Carlos Di Fulvio y la recepción del público fue sensacional.

-¿Crees que se enseña al público a ser ruidoso?

-Fíjate vos cuando le das un motivo para que se calle un poco y preste atención se comportan como en un teatro. Yo no digo que lo demás no debe estar sino que tienen que dar lugar a los diferentes artistas. Creo que hoy hay un concepto distinto.

-¿Cuales son tus canciones preferidas?

Uy! ¡Que difícil! Nosotros no hacemos un disco para que una canción sea éxito, los trabajamos a todos de la misma manera.  En nuestro repertorio hay canciones que grabamos y cantamos poco tiempo las dejamos de hacer, y no quedan en el recuerdo pero creo que la canción que ha quedado grabada al menos en mi corazón es “Paloma y laurel”.Y como esa una canción que se quedó en el tiempo y ahora estamos reflotando es “Zamba para no olvidarte”, creo que fue el primer tema que tuvo una difusión nacional, “Grito santiagueño”, “Fuego en Animaná”, hay 7 u 8 canciones que en 30 años han quedado prendadas no solo en nosotros sino en la gente.

-¿Como son elegidos los nuevos integrantes?

-No es fácil elegir nuevo integrante, ni como grupo humano ni como grupo musical, pero cuando nosotros tuvimos un cambio, hemos pedido a algún colega referencias sobre tal o cual, es decir conversamos entre nosotros si conocen a alguien o lo probaron, porque lo escucharon, no siempre llega la persona buscada puntualmente con el registros que estas pidiendo y las condiciones que se necesitan para el grupo.  Pero las búsquedas siempre llegan a su fin, entonces tenemos 2 o 3 reuniones, donde se comenta como somos nosotros, cuantas veces ensayamos, se escucha si tiene el registro de voz requerido, y por último se aclara como funcionan las cosas en Cantoral.

-¿Ensayan continuamente?

-Sí, en estos momentos ensayamos un día a la semana siempre, pero eso depende del trabajo que tengamos, o si estamos por grabar un disco nos juntamos 2 o 3 veces por semana, pensamos que es importante mantener una rutina de trabajo.

-¿Se dan cuenta que son referentes importantes entre los grupos vocales?

-Hemos tenido esas gratificaciones.  A veces uno tiene grandes sorpresas, porque tal vez no nos damos cuenta de lo que hemos generado pero hemos escuchado a mucha gente hablar de nosotros, de manera que sabemos que la experiencia de nuestro grupo en los escenarios es importante para las nuevas formaciones.

-¿Qué les dirías a las nuevos grupos vocales?

-Acá lo fundamental es sentir amor, poner mucha pasión en esto, si esta cualidad no existe es muy difícil seguir adelante.  Aquel que quiera ser artista por el solo hecho estar arriba de un escenario, está equivocado porque no le va a servir para nada. El tema pasa por la pasión que se tenga por lo que se va a hacer. Nace con uno, viene incorporado, además hay que trabajar y pelearla mucho porque en este camino de vocales nada es fácil.  Para llegar a ser medianamente reconocido como grupo hay que transitar mucho camino, tener humildad siempre y escuchar mucho a aquellos que tienen más años que uno, saber hacer silencio y tratar de armar musicalmente muy convencidos de lo que se hace, que  ya esté incorporado, es la única manera de que se puede trasmitir algo.  Claro, en la medida que se quiera trasmitir en una canción emociones, sin hacerlo porque se lo imponen, porque les hagan creer que eso va a ser un éxito.  Siempre deben tratar de cantar una obra que quede en el tiempo, para que los hijos o nietos se sientan orgullosos de uno cuando escuchen un disco, sin pensar que solo se fue un oportunista que pasó por la vida simplemente.  Por ahí pasa toda la historia, y estudiar teniendo muy presente el gusto popular, entenderlo.

-Hablás de gusto popular no populoso.

-Pos supuesto, ver a la gente, sentir como ella, no se puede armar un grupo musicalmente en un laboratorio, hay que hacerlo desde la gente, desde el pueblo y el boliche, desde los viajes y las peñas, desde el conocimiento de otras culturas, incorporando sus tonadas, ir sin soberbia a escuchar a la gente de los diferentes pueblos, sin ser atropellados, con un repertorio donde exista un verdadero respeto por nuestros antepasados que han tenido tanta sabiduría. En el camino se aprende todo eso y mucho más.